Elementos lúdicos y de movimiento
Elementos de juego y movimiento al aire libre:
variedad de movimientos para un desarrollo postural saludable
Hoy en día, los niños hacen notablemente menos ejercicio del que realmente requiere su desarrollo. Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor del 80 % de los niños y jóvenes de entre 5 y 17 años no alcanzan el nivel recomendado de actividad física diaria. Los espacios de juego se están trasladando cada vez más al interior; los juguetes clásicos suelen ser adecuados solo para una breve fase del desarrollo o tienen un uso muy limitado. Sin embargo, hacer suficiente ejercicio no es una opción, sino una necesidad biológica: Durante los primeros años de vida, hasta la pubertad, se sientan las bases para un sistema postural, locomotor y metabólico saludable.
Por qué el juego libre suele ser más eficaz que los ejercicios dirigidos
Los músculos, los huesos, el sistema nervioso y el cerebro maduran durante la infancia en estrecha interacción, y esta maduración requiere estímulos motores. En este sentido, lo decisivo no son tanto los programas de ejercicios dirigidos como las formas de movimiento variadas y autónomas que surgen del juego libre. Saltar, mantener el equilibrio, trepar, cargar peso o apoyarse no activan músculos aislados, sino cadenas musculares completas, lo que favorece el desarrollo de la estabilidad articular y la densidad ósea. En particular, la musculatura profunda del tronco y de soporte, que es fundamental para la salud de la columna vertebral, se activa sobre todo mediante exigencias de equilibrio dinámicas y cambiantes, y no por permanecer sentado inmóvil o seguir programas de ejercicios rígidos.
Los niños que no reciben estímulos motores suficientes desarrollan con mayor frecuencia desequilibrios musculares y problemas posturales funcionales, que pueden manifestarse ya en la etapa preescolar y primaria. Al mismo tiempo, sentarse de forma inquieta, balancearse o deslizarse de un lado a otro no es una «mala costumbre», sino la expresión de una necesidad de movimiento sana y de origen biológico: una señal de que el cuerpo pide variedad.
Abierto en lugar de predeterminado: por qué los elementos lúdicos y de movimiento sin normas de uso fijas fomentan el juego libre
Para que los niños puedan dar rienda suelta a esa necesidad de moverse de una forma adecuada para la vida cotidiana, se necesitan elementos lúdicos y de actividad física que inviten por sí mismos a moverse, en lugar de imponer un uso concreto. Los elementos de juego y movimiento abiertos y modulares —por ejemplo, elementos apilables de distintos tamaños— se caracterizan por no imponer una solución fija. Los niños deciden por sí mismos si un elemento se convierte en una isla, un taburete, un circuito de equilibrio o un bloque de construcción. Es precisamente esta apertura lo que resulta valioso desde el punto de vista de la psicología del desarrollo: Exige imaginación, capacidad para resolver problemas e iniciativa propia y, al mismo tiempo, permite que los niños de todas las edades y con distintos niveles de destreza motora busquen por sí mismos el reto que más les convenga.
Los elementos lúdicos y de movimiento adecuados no solo favorecen el desarrollo motor, sino también, al mismo tiempo, el desarrollo cognitivo y social; por ejemplo, cuando los niños planifican juntos un recorrido, llegan a acuerdos o estabilizan una construcción entre todos.
- Debe demostrarse que los elementos lúdicos y de movimiento utilizados no contienen sustancias nocivas y son inocuos para la salud (inocuidad toxicológica), por ejemplo, de conformidad con las normas DIN EN 71, REACH y POP.
- Los elementos deben fomentar una variedad de esfuerzos físicos, por ejemplo, mediante saltos, ejercicios de equilibrio, transporte de objetos o trepar, así como mediante alturas, tamaños y distancias que se puedan modificar de forma autónoma.
- Los movimientos deben involucrar varias articulaciones y grupos musculares al mismo tiempo (requisitos de movimiento multarticular), por ejemplo, mediante diferentes variantes de apoyo, equilibrio o salto, así como a través de superficies abombadas y cóncavas (formas convexas y cóncavas).
- Mantener el equilibrio en movimiento debería ser una parte integral del juego (situaciones de equilibrio dinámico), por ejemplo, mantener el equilibrio sobre superficies de diferentes alturas, inestables o que se muevan ligeramente, así como sentarse de forma dinámica en elementos de asiento móviles.
- Los elementos deben estimular eficazmente el sentido del equilibrio y la percepción corporal (estímulos vestibulares y propioceptivos), por ejemplo, mediante giros, inclinaciones y cambios de postura, o mediante cambios frecuentes entre estar tumbado, sentado y de pie.
- Las exigencias para los músculos y el sistema nervioso (exigencias neuromusculares) deben poder adaptarse al nivel de cada niño, mediante alturas y distancias ajustables, así como movimientos con el propio peso corporal en lugar de con pesas adicionales externas.
- El juego debería fomentar la experimentación y la resolución de problemas por parte de los niños (planificación motora), por ejemplo, mediante la creación libre y imaginativa de circuitos de movimiento y fases de construcción creativas.
- Debe tratarse de un juego libre y autónomo, sin presión por el rendimiento (juego exploratorio) , sin sistemas de evaluación fijos, con tareas abiertas y múltiples formas posibles de resolución.
- Los niños deberían poder decidir por sí mismos el nivel de esfuerzo o dificultad de su actividad física, por ejemplo, eligiendo libremente la altura, el ritmo y el nivel de riesgo, y sin un número obligatorio de repeticiones.
- Debería ser posible y recomendable adoptar diferentes posturas corporales —como encogerse, arrodillarse, tumbarse, ponerse en cuclillas, estar de pie o mantener el equilibrio—, así como disponer de asientos móviles de diferentes alturas.
- El juego debería estimular al mismo tiempo el movimiento, la percepción, el pensamiento y la interacción social, por ejemplo, mediante el juego en grupo con niños de diferentes edades, en el que sea necesario coordinarse e intercambiar ideas.
Requisitos mínimos
- Se ha demostrado que los materiales no contienen sustancias nocivas
- Ofrecer actividades físicas variadas (saltar, mantener el equilibrio, cargar peso, trepar)
- Movimientos que implican varias articulaciones y grupos musculares al mismo tiempo
- Situaciones en las que hay que mantener el equilibrio una y otra vez
- Estímulos para el sentido del equilibrio y la percepción corporal
- Exigencias adaptadas a los niños en cuanto a los músculos y el sistema nervioso
- Estímulo para la experimentación personal y la resolución de problemas
- Juego abierto y libre, sin presión por el rendimiento
- Elección autónoma del esfuerzo y el ritmo
- Variedad de posturas
- Fomento simultáneo de la actividad física, la percepción, el pensamiento y la interacción social

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